¿Humedades por no ventilar? Que no te vendan la moto…

Hoy os voy a hablar un poco sobre las humedades de condensación, esas típicas humedades de aspecto negruzco que suelen salir en rincones, pegaditas al techo, y siempre pegadas a las fachadas, como podeis ver en la foto.

Pues bien, hace tiempo, haciendo un informe pericial para defender a un cliente tuve que explicarle al juez en qué consistían esas humedades. Mi cliente era inquilino de un piso en alquiler, que curiosamente le alquilaba un "constructor", de esos de los que han buscado fortuna en los años buenos, y ahora están en la quiebra porque sólo iban a por el dinero. El "constructor", propietario del piso, entregó el piso a mi cliente recién pintado y cuando acabó el periodo de alquiler, no quiso devolver la fianza porque existía una humedad en el salón que decía que era consecuencia del mal uso que había hecho el inquilino del piso, argumentando que la humedad era debida a la poca ventilación.

Todos sabemos que si bien, el tema de humedades, al igual que otras cuestiones tales como instalaciones, revestimientos, etc. corresponden al propietario del inmueble repararlas, existe la excepción de hacerlo cuando son consecuencia de un mal uso del inmueble.

Acogiéndose a este argumento, el "constructor" hacía mención al dicho popular de que cuando no se ventila una estancia surgen humedades en los paramentos, concretamente en la unión de techo con fachada, y acusaba al inquilino de no haber ventilado lo suficiente, y por tanto le reclamaba la reparación de los daños. En la vista oral, tuve que explicarle al Sr. juez en qué consiste el fenómeno para que no hubiese dudas.

Las humedades de condensación, como hemos dicho anteriormente, son unas humedades que salen como consecuencia de la condensación del vapor de agua que existe en el ambiente. Este vapor de agua condensa en las paredes/techos, obteniendo el mismo resultado que si filtrase agua desde el exterior. Pero, ¿por qué se condensa el vapor de agua? Para explicarlo yo siempre pongo el mismo ejemplo, el de la cervecita fría en verano. Cuando en verano vamos a un bar y pedimos una cerveza en botellín, el camarero nos saca una cerveza bien fría de su cámara, nos la sirve y comenzamos a tomarla. Al cabo de unos minutos, observamos que el botellín tiene, donde aún queda cerveza fría, gotitas de agua que chorrean. Nadie ha mojado el botellín, pero sin embargo tiene agua.  Esto es debido a que el vapor de agua que estaba en el aire, muy cerquita de la botella, se ha enfriado al entrar en contacto con el vidrio y se ha transformado en agua líquida.

Sin embargo, no se si habréis probado a meter gazpacho bien frío en un termo de los de café. Lo hemos metido ahí para que no se nos caliente en la playa. Está muy frío, le hemos echado hielo para asegurarnos de que esté tan frío como la cerveza cuando lo tomemos. Lo ponemos en la mesa, y mientras que la cerveza ha condensado agua, el termo está seco, sin pizca de agua. Ese es el efecto que produce el aislamiento térmico, evita que exista el choque térmico entre el liquido frío del interior, y el aire caliente del exterior.

En los edificios sucede este mismo fenómeno. Existe una parte de la fachada que tiene un aislamiento térmico, normalmente espuma de poliuretano. Esta parte de la fachada funciona como un termo, en invierno hace mucho frío en el exterior y evitamos que ese frío entre en contacto con el aire calentito del interior de la vivienda. Sin embargo, existen zonas de la fachada que, por una mala construcción, no se aíslan con la espuma de poliuretano, coincidiendo esas zonas con elementos estructurales normalmente: pilares, cantos de forjado, etc. El frío del exterior entra en contacto con el aire caliente del interior a través de estos elementos sin aislar, produciéndose por tanto la condensación.

¿Por qué ventilando no sucede esto? Pues si sabemos que cuantos mayor sea el salto térmico entre interior y exterior más agua se condensa, lo lógico será pensar que si ventilamos, lo que hacemos no es otra cosa que igualar las temperaturas de interior y exterior para que no exista salto térmico. Si seguimos con el ejemplo de la cerveza, el efecto de evitar la condensación sería el equivalente a soplarle aire caliente con un secador para igualar temperaturas, algo que no parece lógico. Lo lógico evidentemente es aislar bien térmicamente esos encuentros, que se puede hacer, y las buenas direcciones facultativas lo exigen así en sus obras.

Finalmente, el constructor quedó en evidencia, ya que no sólo no tenía razón en que la falta de ventilación era la causante de la humedad, sino que el causante era él como constructor, que no supo hacer bien su trabajo.

Espero que a partir de ahora, nadie os venda la moto de que la única forma de evitar las humedades de condensación es ventilando mucho, hay más soluciones al respecto y podemos ayudarle con nuestros informes patológicos.

 

 

 

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